Por tercera vez, el mundo asocia la frase “Hombres de Negro”, con Tommy Lee Jones y Will Smith, corriendo por toda la ciudad de Nueva York, disparando armas de plasma, interrogando alienígenas de curiosas formas y siendo cubiertos cada cierto tiempo, de saliva o vómito extraterrestres. Sin embargo, no siempre fue así.

En 1947, un hombre de negocios llamado Kenneth Arnold, fotografió y reportó unos extraños “Objetos Voladores No Identificados”, inaugurando así, una verdadera fiebre por todo lo relacionado con extraterrestres.  La imaginación popular estaba más emocionada que pre-adolescente  que descubre las revistas para adultos; la ciencia ficción en sus diferentes medios, se encargó de difundir las imágenes que muchos tenían de extraterrestres, naves de otros mundos, guerras interplanetarias e invasiones.

Pero a la par de la imagen de los marcianos verdes de reducida estatura y de los platillos plateados que venían a colonizarnos, otra figura comenzó a hacerse notar dentro del imaginario popular, aunque tal vez no tanto como las anteriores: Los hombres de negro.

Los diferentes estudios, serios y no tanto, sobre el fenómeno OVNI, hablan de unos extraños hombres, la mayor parte de las veces vestidos de negro, que visitaban a las personas que decían tener evidencia sobre contactos o avistamientos extraterrestres. Éstos personajes se identificaban, en ocasiones, como pertenecientes a alguna oscura entidad gubernamental. En la mayoría de los casos, los testigos eran atemorizados o agredidos; la evidencia que pudieran tener, desaparecía.

Poco a poco, entre los adeptos a las teorías de conspiración, estos hombres de negro se convirtieron en lo más parecido a un espanto: personas sin escrúpulos que hacían el trabajo sucio del gobierno, todo con tal de que “la verdad” nunca fuera revelada. Curiosamente, nunca se hicieron tan famosos como los extraterrestres grises, o los que, de acuerdo con algunos, más parecen ángeles que seres venidos de otro mundo.

Hasta que llegó 1997 y, de la mano de Hollywood, el mito urbano de los hombres negros se transformó: parte comedia de acción, parte historia de parejas disparejas y 100% ciencia ficción.

La fórmula tuvo éxito y vino la secuela, cumpliendo la famosa frase que dice que segundas partes nunca fueron buenas. (si, ya sé que El Padrino y Batman (Nolan), rompen las reglas, por dicha lo hacen.)

Luego del rato que, asumo, les tomó recuperarse del fiasco de MIB2 (o de convencer a los actores a que acudieran a redimirse), llega MIB3. La historia avanza y ya vemos a un J que está a punto de estar listo para convertirse en mentor de alguien más, mientras que K es una verdadera pieza de museo que, a pesar de su cara de malo, da la impresión de estar esperando a que lo retiren.

Un viaje en el tiempo refresca la trama, pero la cinta es, básicamente, la misma receta recalentada a punta de láser: Viene amenaza intergaláctica, persecución, interrogatorios a alienígenas curiosos y originales, aparición de algún famoso que resulta que es de fuera de este mundo, persecución y enfrentamiento final.

¿Es malo esto? Pues no, por que no deja de entretener. Es como pretender que una comida rápida como la pizza, sepa diferente cada vez que nos sirven una nueva rodaja de nuestra opción favorita. Cine de palomitas, efectos y mucho humor,a penas para sacarlo a uno un rato de este mundo.

Nota final, se me ocurre, poniéndome en los zapatos de alguno de esos fanáticos de las conspiraciones, que la mejor manera de que algo pierda prestigio y se deje de estar buscando claves para “la verdad”, es hacerle su propia película cómica. Ahora, lejos de imponer un sentido de alarma, los hombres de negro, tan temibles hace medio siglo, son sinónimo de cachorros Pug fotografiables y trajes enteros de corte gubernamental.

-Walter Campos

Nave espacial reutilizable

Esta caja es una nave espacial. Esa es la respuesta que podría dar el chiquillo que jugaba dentro de ella en las proximidades de Plaza Víquez, en San José, Costa Rica. Cualquiera que lo hubiese visto y escuchado, podría haber sonreído y, cuando mucho, haberle seguido el juego, preguntándole hacia qué mundos viajaba y otro poco de cosas condescendientes que, cualquier adulto amable, podría usar para tener una conversación con un pequeño sin reventar su burbuja imaginativa.  Si por el contrario, el niño hubiese dicho que jugaba en esa caja por que estaba decidido a ser astronauta, el adulto tendría una interesante gama de posibilidades: terminar la conversación, inyectarle una dosis de realidad al pequeño “para que pusiera los pies en la tierra”, o dar la plática por terminada con un definitivo: “dejá de decir tonteras vos”.

Ignoro si Franklin Chang conversó con algún adulto mientras estaba en esa caja. Sé que, años mas tarde reveló, durante una entrevista ,la anécdota de jugar allí cuando niño. También sé que el 5 de mayo del 2012, se me hizo un nudo en la garganta, cuando le ví por televisión; aceptando una medalla que le acreditaba como miembro del salón de la fama de los astronautas de la NASA, mientras su mamá le aplaudía emocionada. Me tocó ser el intérprete que, al aire y en vivo, pudiera transformar sus palabras al español. No sé si quienes vieron y escucharon la transmisión pudieron notar que , del otro lado, yo tragaba grueso. Por dicha, una pausa en la que nuestro astronauta agradeció a su mamá en español costarricense, dio pie para que no me flaqueara la voz.

La razón que me emocionó muchísimo, fue más allá de la gran historia de alguien que hizo lo que hizo gracias al valor de sus sueños, de su

Mmm ¿entonces un costarricense que no sabía inglés no tenía futuro?

voluntad de hierro y de la ayuda de su familia. Lo que me hizo vibrar fue un poco de rabia. Si, rabia repentina y fuerte, al comparar lo que podemos lograr frente a lo que nos estamos acostumbrando a hacer; Nosotros, como país.

Nos hemos acostumbrado a creer que el gobierno nos tiene que resolver todo, a extender la mano como mendigos o el dedo como acusadores. Nos hemos acostumbrado a que “El País”, son los que están en puestos de poder, sea cual sea el tipo de poder, y no los que vivimos en este pedazo de tierra.

De repente, ver a Chang siendo aplaudido de pie, a kilómetros de distancia, me hizo recordar a un país que tomó las armas para irse a defender al resto de centroamérica, un país que tuvo luz eléctrica muchísimo antes que las grandes capitales del planeta. Casi podría jurar que, a la par de los aplausos que Franklin recibía, podía escuchar la aprobación de aquellos visionarios que nos dieron el Seguro Social, la abolición del ejército o cada investigación científica que, con el sello nacional, nos enorgullece ante el mundo.

¿Dónde están los hijos de Costa Rica que, sin dudarlo, sangraban por defender todo lo que alguna vez fue justo y bueno? Yacen muertos y reemplazados por cientos que se contentan con ver lo de afuera, arrugar la cara como si estuvieran oliendo boñiga y decir, desinflándose: “uish, es que en este país…”

¿Dónde están los servidores públicos, de cualquier nivel, que eran precisamente eso, ‘servidores públicos’? En sus lugares se sientan hienas y buitres, más interesados en ver de qué otra forma desangran más al país. Peléandose por boronas de poder, rebajándose en discusiones públicas que ya no engañan a nadie.

¿En qué queremos transformarnos?

Se cuentan con los dedos los medios que forman mientras informan, en lugar de eso, se reproducen los que quieren caer bien y vender rebajándose, hablándole a un supuesto “costarricense”, como si fuera un idiota sin léxico al que sólo le interesa ver tetas y sangre.

¿Los maestros de antaño?¿Los que eran dignos de ser llamados ‘ciudadanos notables’?¿El costarricense honesto de a pie? ¿Será que las clases más populares son las de “Cómo alzarse en huelga y tirarse a la calle? Alguien me dijo hace poco, que esa era una de las pocas formas que le quedaba al pueblo para hacerse sentir. Permítanme, pero los niveles ridículos de participación ciudadana en las elecciones (de todo nivel), cuentan una historia muy diferente; cuentan un relato de una nación llena de hijos desinteresados en asumir la cuota de poder que la democracia les entrega. Y si estos hijos no saben cómo hacerlo ¿No es acaso labor de los maestros el mostrarles el camino? Audiencias públicas, plebiscitos, reformas impulsadas por la vía legal, movimientos ciudadanos, comunicación gratis vía redes sociales. ¿Es la calle la única forma de hacernos escuchar, o la más fácil?

Por supuesto que siempre ha habido corruptos, eso no tiene que ser ningún consuelo. Pero también es cierto, que siempre ha habido soñadores, gente que le pone duro al trabajo y que lleva el orgullo enorme de saberse hijos e hijas de un país que, si se cuida bien, es una verdadera mina. Sin ejército, con dos océanos, con variedad de climas y terrenos para sembrar lo que sea, con posibilidades infinitas de turismo, energía eólica, geotérmica, hidroeléctrica, solar; con una población joven, con tasas de analfabetismo bajísimas, sin luchas entre tribus o clanes…es un regalo que se desperdicia por purísima huevonada.

Todo eso se me vino de golpe, todo eso me quebró la garganta y no me da pena escribirlo. Será por que los últimos meses he visto cómo corren ríos de tinta y pasan los minutos en radio y televisión, informando acerca de culpas, corrupción, desorden y lavadas de manos al estilo Pilatos.

Espero no ser el único.

Aún creo en un país, en el que un niño no es obligado a convertirse en guerrillero, sino que puede jugar tranquilo y decirle a cualquiera que esta caja, es una nave espacial.

-Walter Campos

Ya creo que todos hemos visto en algún medio (o en todos), el caso del policía separado de su cargo por las fotografías que, en su Facebook, hicieron pública su “ideología neonazi”.

Casos así me despiertan unas ganas tremendas de tomar una bolsa de palomitas, subir a alguna azotea y ponerme a observar cómo el mundo ahí abajo, se deshace en conflictos y acusaciones de diversos tipos; sobre todo , es particularmente entretenido el analizar cómo se comporta la gente cada vez que algo agrupa a toda la sociedad en una especie de masa unida alrededor de una idea. Pero ya llego a eso.

Es curioso como la opinión se ha polarizado en torno a este neonazitico:por un lado, tenemos a la gran masa pidiendo que recolectemos piedras para organizar una  lapidada en media avenida central. En ese apartado, las personas sueltan sus opiniones, seguras de saber que encontrarán el apoyo de la gran mayoría. Por otro lado, están los que, de forma salomónica, defienden la libertad de ideología, a pesar de no estar de acuerdo con la que este tipo parece preferir; algo así como aquella famosa frase de: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero lucharé hasta la muerte para defender tu derecho a decirlo”.

En este caso en particular, se me ocurre que una solución que podría dejar a todos felices, sería premiar al neonazitico. Si, premiarlo. No se le puede encarcelar por hacer pública su ideología, si con esto no ha lastimado a nadie. ¿Entonces qué les parece si le regalamos un viaje con todos los gastos pagos a alguna concentración neonazi de las de verdad?

Piénsenlo, seguramente él estaría muy feliz de poder vivir, de primera mano y en carne propia, todas las normas de “etiqueta” que el neo nazismo predica. Lógicamente, sus hermanos arios estarían muy felices de recibirlo como uno más de su raza pura y superior. Me imagino que el hecho de que no se vea como ellos, sino como un latino algo morenillo, no sería inconveniente alguno; después de todo  ¿cuando se ha dicho que los que siguen esa ideología se dejan llevar por consideraciones como la apariencia física o el apellido? (inserte rótulo luminoso intermitente de “sarcasmo”, aquí)

Pero mientras todos estamos señalando a este ario latino y tico, sería muy interesante recordar que los otros dedos de la mano señalan hacia nosotros mismos, como dicen. Este hombre no salió del aire, fue parido por nuestra sociedad.

Aunque él desee fantasear con que es compa de tragos de Thor, Beowlf y las otras huestes nórdicas y el resto de tiquicia disfrute de burlarse de su morena estampa mientras explica sus tatuajes neo nazi (sobre todo el de White Power que se le vió sobre el hombro), ¿será que vemos un poco a izquierda y derecha, con el fin de evaluar qué tal estamos en este deporte nacional de convertirnos en engañados de nuestras propias fantasías?

Para acusar hay que tener cuidado...

Para comenzar, hagamos el ejercicio de preguntarle a la gente en la calle, acerca del tipo de raza a la que creen pertenecer. Esta pregunta la he hecho varias veces y la respuesta ganadora es: “somos blancos”. Perdón, pero creo que esta respuesta generaría un coro instantáneo de risas en Europa o del Río Grande hacia el norte aquí en América.

Señores, somos latinos y a mucha honra, excepto para quienes se solazan discriminando a negros, indígenas y demás etnias. Mi muy personal opinión es, que los que se avergüenzan de ser latinos lo hacen por que se tragaron el cuento de inferioridad que otras culturas les sirvieron en plato de babas. Es fácil avergonzarse, si uno se traga el cuento Hollywood de que el latino es el inculto, drogadicto, ilegal, feo, delincuente y (uno que me molesta sobremanera), el papel del chiquito/mascota que se hace amigo del comando paramilitar que llega a despedazar el ficticio país latino en el que se sitúa la película.

Inculto el que reparte discriminación, pero más inculto aún el pueblo que la acepta y se la cree, por ende , intentando distanciarse de sus raíces, que nada de malo tenían en primer lugar.

Honestamente, no soy genetista ni mucho menos, como para reconocer la diferencia exacta entre una persona costarricense que sea rubia y de ojos azules y otra que sea, digamos, suiza de ojos y cabellos negros. Pero al menos si me apego a aquello que dice que nuestra identidad está compuesta, no sólo de lo que ven los ojos, sino de la cultura, historia y todo aquello que nos hace ser lo que somos, creo que la diferencia es obvia. El racismo es algo que va mucho más allá que un simple asunto del color de piel, la solución también debería serlo.

Entonces; irse todos en molote contra alguien que sabemos que tiene una postura impopular es fácil, me parece. Ponernos bajo el microscopio como sociedad puede dolerle más a algunos. Allá el neonazitico y sus ilusiones, me encantaría darle el premio de rodearse  ”de los suyos” para recibir una lección de vida de lo que su querida ideología podría hacerle en carne propia.

Mientras tanto, los demás, el resto, nosotros, abramos bien los ojos, nos sorprenderá el saber que, casi sin darnos cuenta, hemos ido construyendo fantasías e ilusiones de superioridad de las que nos dolería mucho separarnos.

-Walter Campos

Amada, odiada... y va de nuevo

Si es hombre, haga esta prueba: la próxima vez que esté con su grupo de amigos en el bar, en el estadio, o donde sea que decidan hacer de esas reuniones en las que uno saca el querido cavernícola que lleva dentro, levántese y diga que Titanic es una muy buena película.

Si ninguno de sus amigos machos se atraganta con algo que esté comiendo y no requiere atención médica, dedíquese a hacer la observación de campo: documente las expresiones que adquieren cuando usted dijo lo que dijo. ¿Cuántos se quedaron con los ojos abiertos como si estuvieran recibiendo un supositorio recién salido del congelador?¿Cuántos se vuelven a ver unos a otros para comprobar que no escucharon mal? En general, el momento puede ser como ese silencio diminuto de alguien que se acaba de dar un martillazo en el dedo, antes de reventar en una explosión de toda mala palabra conocida por el hombre. En este caso, sin embargo, los comentarios pueden ir desde acusaciones sobre bajos niveles de testosterona, hasta serios cuestionamientos sobre sus gustos en el cine. Si es mujer, la noción machista de que las hembras de nuestra especie y la cursilería van juntas, la puede proteger un poco de las burlas.

Comento esto en media “Temporada Titanic”; se conmemoran 100 años del famoso hundimiento y por una de esas coincidencias cósmicas (o sea, mercadeo) se reestrena la película en 3D, lo que me sirvió para recordar algo curioso que tenemos los humanos.

"Nunca te dejaré ir..., pero no puedo hablar por los fans"

Ya todos sabemos que cuando el film de James Cameron se hizo público, allá por 1997, se convirtió en la película más taquillera del mundo en ese entonces. Lo que no todo el mundo sabe, es que esos mil millones de dólares que recaudó (si, $1000.000.000,00) se debieron, no sólo a que medio planeta la fue a ver, sino a que muy pocas personas la fueron a ver sólo una vez. La gente acudió a los cines a ver  Titanic una, dos y hasta tres veces.

Yo mismo fui testigo de la Titanicmanía. En la emisora en la que trabajaba, el famoso “My Heart will go on” de Celine Dion tuvo un éxito fuera de serie y también carga hoy el rotulito de “precaución, material altamente cursi”. Pero en ese entonces, la pedían varias veces por hora, la solicitaban recién acababa de sonar al aire…¡pedían repetirla mientras estaba sonando! Lo mejor es que había una versión en la que se incluían los diálogos de la película… sip, Celine cantaba mezclada con Rose susurrando: “I’ll never let go Jack…I’ll never let go!”y esa, era la más solicitada, seguida de la versión “standard”.

Pero como nada dura en esta vida, 3 años después ya Titanic era mala palabra. Ya a todos “los había arrastrado la novia”, todos “la vieron obligados” y a la gran mayoría, le parecía más cursi que un cariñosito bañado en chocolate y cubierto con pétalos de rosa que hace los ojitos del gato con botas en Shreck.  Así, las cosas y muy de acuerdo con la mentalidad manada, si a alguien le seguía gustando la película, pues engavetó sus opiniones bajo una etiqueta de “placer culposo” y enmudeció mientras otros despedazaban la cinta de James Cameron cada vez que la ocasión lo ameritaba.

¿Cuántas veces sucede que alguien tiene gustos muy diferentes a los del resto de la querida jauría humana y , para no desentonar, termina callando, asumiendo posturas en las que no cree y lo más grave de todo, permitiendo que los demás, que ‘La Masa’, hable por ellos?

Popularidad...¿quién la entiende?

Es una película nada más, eso está claro, podemos discutir con calma si acaso es la polada envuelta en huevo o una obra de arte digna del desfile de Premios de la Academia que recolectó. Pero el caso se puede aplicar en muchas cosas de la vida. No sólo acerca de cine, no sólo en la adolescencia (cuando al humano se le acusa de estar en formación), no sólo acerca de temas “livianos”.

¿Cuánto diferiría la soberana “Opinión Pública” sobre temas realmente claves para la sociedad, si la gran mayoría no tuviera miedo de admitir y defender sus posiciones? ¿Qué sucedería con decisiones con respecto al aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la corrupción en el gobierno, sólo por mencionar algunas, si la gente perdiera el miedo a ser impopular ante los ojos de “Los Demás”?

Para quienes callan sus opiniones, sepan que en medio de las filas de “Los Demás”, hay muchos que están en las mismas, gente que calla por miedo, pero sólo consigue ahogarse en sus propias limitaciones.

Entonces, ¿listos para ponerse de pie en medio bar y gritar que Titanic les encanta y que, cada vez que Rose suelta a Jack, ustedes sueltan la bomba de mocos?… quien sabe, es sólo una película.  Pero la próxima vez que la mentalidad decida que algo pasó de moda, se vale pensarlo dos veces antes de quedarse callado por miedo al qué dirán.

- Walter Campos

Se enojaron los Titanes…otra vez.

Posted: marzo 30, 2012 in ARTE #7

Pensar en efectos especiales sin el uso de computadoras, parece, en esta segunda década del siglo 21, algo así como hacer una cirugía dental armado con una piedra de río y un litro de whisky barato, (anestesia y extractor, por aquello). Pero eso fue lo que sucedió, hace 31 años cuando Hollywood llevó a la pantalla el clásico mito de Perseo, el primer héroe de la mitología griega.

En ese entonces, las criaturas mitológicas de “Lucha de Titanes”, eran pequeños muñequitos que parecían moverse gracias a la técnica stop motion, una verdadera prueba digna de  joderle la paciencia hasta al Dalai Lama, puesto que hay que moverlos milímetros, tomarles una foto, repetir el proceso y luego pasarlas juntas para que parezcan video. Lo más avanzado de la película, eran los rayos que rodeaban a los dioses del Olimpo y, aún así, no eran más que rayos láser que un par de años más tarde serían tan comunes en las discotecas de los ochentas, como el poliéster y el maquillaje metálico.

Aún así, hoy en día muchos siguen jurando sobre su cassette VHS preferido, que esa versión de la historia sigue siendo la mejor. No los juzguen muy duro, nostalgia aparte, tenían sus puntos a favor. Por ejemplo, Zeus, el dios de dioses, era encarnado por Laurence Olivier, quien se ha dicho, fue el actor más grande del siglo 20, sino de la historia.  Nota aparte: el que entrena a Perseo en esa película original, fue el mismo que entrenó a Rocky, (Burgues Meredith), por aquellos de los fans de la trivia.

Así era el Kraken cuando joven... allá por 1981

Así era el Kraken cuando joven... allá por 1981

Avanzamos 29 años hasta el 2010 y nos encontramos con un Hollywood contagiado con el virus de volver a hacer sus propias películas…y cualquier serie de TV de los 80′s y 90′s realmente. Esta vez, las computadoras permiten fabricar mundos que podrían hacer creer a Salvador Dalí que ingirió LSD casero mezclado con hongos, pero según muchos, lo que las computadoras no pueden generar es alma, guiones sólidos y actuaciones que superen el calibre de las de algunos programas del Disney Channel. A la versión vieja de los muñequitos le sobraba alma, en la nueva versión de “Lucha de Titanes” del 2010, las actuaciones estaban apenas aceptables en el caso de actores del calibre de Liam Neeson y Ralph Fiennes, acartonadas en el resto del elenco, para rematar, ningún personaje evolucionaba, parecía que en lugar de dioses y monstruos, interpretaban a paréntesis, existiendo solamente para darle un respiro a la acción.

Cronos...repartiendo.

Dos años después, estamos ante una segunda parte de la nueva versión del clásico de 1981. No pensé que existiría, principalmente por que la historia terminó. Justo como la primera. Pero para sorpresa de quien esto escribe, había algo más allá del “Y vivieron felices para siempre.”

Hace dos semanas asistí a una premiere especial de “Furia de Titanes 2″ y tuve la oportunidad de quedar con un mucho mejor “sabor de ojos” que la vez anterior. La historia es mucho más simple: Perseo tiene una misión que cumplir para poder salvar a su familia y de paso al mundo de los mortales. Es bastante lineal, ir a determinado lugar, librarse de obstáculos como monstruos, semidioses con resentimiento social, dioses con más fallas humanas que villanos de telenovela venezolana, Titanes y demás pequeñeces. Pero la acción es rápida, las peleas buenas y los efectos impecables. Repito, el argumento no es nada salido de la mente de Kurosawa, pero nadie puede negar que una receta simple bien hecha, puede en ocasiones disfrutarse más que un menú complicado que sale mal.

A esta raza hay que sacarla a pasear dos veces al día.

Otro punto a favor de “Furia de Titanes 2″, es que al protagonista, Sam Worthington, se le da un respiro para que pueda actuar y dejarnos ver lo preocupado que está Perseo por el enorme problema que se le viene encima. Unas horas luego de la premier, el mismo protagonista me confesó, durante la entrevista, que efectivamente había “dejado caer la bola” en la primera película, y que esta segunda parte le permitió ejercitar más el músculo de la actuación.

Pienso, humildemente, que si uno sabe a lo que va, es decir, a ver una cinta de acción con efectos especiales de primera línea, es un producto muy disfrutable. Sobre todo en tercera dimensión, la cual usa bastante bien. Si por el contrario, uno es de esos que busca subrayar errores (o como dirían algunos, “libertades artísticas”), en asuntos como la historia original, pues es hora de ponerse realistas y aceptar que no es la película indicada para reemplazar a los libros en algún examen de mitología. Datos como que Perseo lucha contra el Minotauro, en lugar de Teseo, no le haría muy bien a la calificación de quien decida saltarse los libros por ir al cine, por ejemplo.

Lleven palomitas.

-Walter Campos

¡Saludos, futuros conductores y actuales aquejados por las diarias travesías en nuestras selvas de asfalto! Al parecer, hay muchos baches que rellenar en el tema de la conducción en nuestro querido pequeño gran país, así que gracias por los comentarios y las llamadas de atención sobre lo que hacía falta. Así pues, comenzamos con la segunda parte del tema.

E. Las Motos.

1. Las motos son una parte de la fauna callejera nacional que se ha adaptado bastante . Ha evolucionado y ahora también puede transitar por la acera cuando la calle se les hace muy incómoda.

No importa si le revientan el abdomen al viejo panzón que siempre existe, de pie, en el marco de la puerta de la casa, viendo la vida pasar. tampoco importa que se quede pegado, en el retrovisor, el bulto del carajillo de escuela, ni que lo arrastre pataleando unos 50 metros. Lo que importa, es lograr llegar a la esquina antes de que el semáforo se ponga en rojo…por que Dios guarde saltárselo y violar la ley.

2. Las motos también se han adaptado a transitar en el espacio de 20 centímetros que queda entre carro y carro cuando la calle más parece un parqueo que una presa; por eso en ellas, no se debe apoyar el brazo en la ventana abierta del carro; nunca se sabe cuando nuestro codo izquierdo puede quedar estrellado contra la traquea de algún motorizado que viaja a 80 por hora, aprovechando el pasillo que forman los carros detenidos.cualquier semejanza es mera coincidencia. Imagen de crazyfrankenstein.com

3. Quienes conducen motos en Costa Rica, reciben hipnosis. Están condicionados para pensar que van recubiertos en lubricante sexual y que pueden meter sus motocicletas por el espacio que deseen. Nada que despedazar media docena de retrovisores no cure.

4. Regla no escrita: Cualquiera que maneje un viernes por la tarde se dará cuenta de que, si es día de pago y llueve, encontrará una moto en el suelo cada 100 metros. Viene incluida con su respectivo mensajero, bien sentadito a la par, esperando que lleguen los oficiales de tránsito. Importante: referirse al siguiente punto.

5. Cada motocicleta en el país está recubierta con una tela especial, fabricada del mismo material de la capa de invisibilidad de Harry Potter. Ningún conductor es capaz de verlas aparentemente. Si lo hacen acaso, poseen una sorprendente habilidad para ignorarlas en la calle. Si comienzan a notar un sonido metálico que los persigue unos 60 metros, la solución es acelarar, en lugar de revisar si acaso no llevan una vespa en la parrilla.

6. Cualquiera que tenga el dinero para comprar una moto deportiva, adquiere instantáneamente, bonos de propiedad sobre las diversas autopistas del país. Úsenlas, son suyas, rájense a 350 kilómetros por hora pasándo en zig zag lo más cercano posible a los carros que estén en el momento por ahí.

Aclaración, ustedes las compraron al adquirir su moto, pero no fueron construídas para jugar a Vin Diesel con bicicletita de motor. Disculpen si el peralte no está adecuado a las curvas a esas velocidades y salen disparados hacia el lote contiguo. Perdonen también que los carros suelten aceite y de paso, por favor excusen que no todos puedan manejar mínimo a 200, estamos seguros que eso puede incomodar un poco a la hora de reventarse contra el bumper trasero de un RAM.

7. Repito: Los Carros no los ven, los trailers no los ven, los buses no los ven, los taxis no los ven. Los oficiales de tránsito sí.

F. Los Taxis.

1. En Costa Rica, el que un taxista deje caer su mano de forma casual por fuera de la ventana, es símbolo inmediato, no de que está pidiendo campo, sino de que adquiere el derecho de vía de forma absoluta, teniendo total potestad para mandarse hacia la izquierda y ocupar el espacio físico que, hace segundos ocupaba SU carro.

2. El taxista en Costa Rica, está facultado por ley (de la jungla) a hacer vueltas en U en media autopista; a irse contra vía 50 metros, a ignorar semáforos, oficiales, señales verticales, horizontales, de emergencia, telepáticas, religiosas y demás.

3. Cuentan con un universo paralelo en lo que a moda se refiere. Representantes insignes del CD colgando del retrovisor, de la bola de marcha enorme y transparente (con un corazón de Jesús que brilla con luz verde incorporada), de la manga de licra en el brazo izquierdo, los muñequitos de cajita felíz adheridos al dash, las bolitas de madera en los asientos, el aromatizante de chica fresita (o vainilla) y demás.

4. En nuestro país, la gran fuerza roja supera, en muchas ocasiones, la efectividad de la fuerza pública para reducir a la impotencia a algún sospechoso.

5. Ocasionalmente…podría ser que el sospechoso no tenía vela en el entierro. Nada que él mismo no pueda aclarar cuando le reparen la mandíbula con alambre.

6. Es bastante común que en Costa Rica sirvan de chivo expiatorio y todo el mundo les eche la culpa de cada una de las plagas que aquejan nuestras calles. Por que, está claro, las cosas son mejores, instantáneamente, cuando existe alguien a quién culpar. Por tanto:

7. La población general se adjudica el derecho de recordar a la madre de los taxistas cada ocasión que puede. Qué importa que la santa señora no tenga la culpa de nada. Sobretodo, qué importa que el taxista no tenga la culpa. Si hay uno cerca, la opinión pública le regala un generoso porcentaje de responsabilidad, en lo que a la yeguada vial en cuestión haya que opinar. ¡AUNQUE NO TENGAN NADA QUE VER

"Las Calles también lloran". Imagen en fundapk.comG. Arreglos viales y demás:

1. La tardanza en que se dé el arreglo es inversamente proporcional a la urgencia de que este se lleve a cabo.

2. El hecho de que un arreglo se dé, es directamente proporcional a la falta de paciencia de la comunidad y de cómo ésta lo manifiesta, en forma de paros, protestas, palos, huelgas, puteadas en medios públicos y similares.

3. En Costa Rica, los árboles cortados puestos en huecos, así como ramas, llantas viejas, latas de pintura rellenas de piedra y similares, tienen más validez que algunas señales viales, (sobre todo por que son más efectivas a la hora de impedir que nuestro carro haga un vuelo en picada hacia el fondo de alguno de estos cráteres.)

4. Cuando finalmente se da el arreglo en cuestión, se recomienda tomarle una foto lo antes posible, esto con el fin de recordarlo cariñosamente cuando, una semana después, la calle sea picada, rota y despedazada nuevamente, para realizar “algo” relacionado con las tuberías.  Si no logró tomar la foto, tranquilo, quedará una hermosa cicatriz en la calle a manera de souvenir.

5. En Costa Rica, la hidroponía, agricultura sostenible y demás técnicas novedosas de siembra, serán reemplazadas por el “Cultivo en Huecos”, ha dado resultados en cultivos como piña y papaya.

-Walter Campos

Manejar en Costa Rica.

Posted: febrero 21, 2012 in Pedazo D.Mente
Etiquetas: , , ,

En Costa Rica... por instinto.

Dedicado a los que están por estrenar licencia, a los extranjeros que recién comienzan a manejar en Costa Rica, a quienes a veces se preguntan si están haciendo algo mal en las calles y a los que ya desarrollaron algún tipo de lesión hepática por causa de la rabia.

A.Sobre poner las luces direccionales:

1. No se utilizan.

2.Poner la direccional, ocasiona que el conductor que está en el carril hacia donde usted quiere ir, pero unos 20 metros detrás, acelere para que usted no le quite el campo. Es automático. Esta reacción puede ir acompañada de que dicho conductor se pegue al pito, claxon, pitoreta, o como se le diga al bramido que produce el carro. Agregar un hijueputazo a la mezcla.

3. En Costa Rica, es perfectamente normal el manejar con la direccional puesta, cualquiera de ellas. Esto no significa que el chofer vaya a cruzar de carril o doblar la esquina. En el caso de quien va a 100 por la pista, tampoco significa que esa persona está siendo previsora y pretende tomar la siguiente salida.  Si usted, tras varios kilómetros, decide adelantar por el costado del carro en el cual está encendida la direccional, puede estar seguro que, entonces sí, la persona decidirá irse en dirección a usted… sin avisar, por que se dió cuenta de que “ya tenía puesta la direccional”.

4. En nuestro país, poner la direccional da permiso inmediato e irrevocable, para que el chofer o la chofer se lance en la dirección de su preferencia. En su mente, la lucecita que parpadea en el tablero de instrumentos valida cualquier maniobra, así sea una vuelta en U en media autopista. Lógicamente, el fijarse si algún otro carro está por incrustarse en el de ellos está descartado, después de todo, el mundo tiene que tomar nota de la luz que acaban de acccionar.

B. Sobre el Semáforo:

¡Se reproducen!

1. Cuando la luz roja cambia a verde, es deber de todo chofer costarricense  pegarse al pito como si fuera el final de una sinfonía, así esté unos 10 carros detrás del primero de la fila. Después de todo, se supone que, apenas cambia la luz, todos los automóviles deben desaparecer y la calle quedar convertida en una pista privada para que sólo él o ella puedan transitar.

2. El amarillo significa “mándese”, todos lo sabemos.

3. Luego de la hora pico, cada semáforo pierde validez. Lo importante es que no haya otros autos u oficiales de tránsito cerca.

4- En Costa Rica, pueden coexistir perfectamente 4 semáforos seguidos en una distancia de apenas 100 metros.

5- Si ud maneja un bus, lo que importa es que el asiento del chofer pase por debajo del semáforo antes de que se ponga en rojo, no importa si el resto del bus queda formando un muro con ruedas que impide que los 320 carros que esperan turno en la calle que interseca con la suya, quedan más atascados que intestino después de chicharronada.

6-El semáforo en verde, de alguna manera le indica a los peatones que es hora de jugársela y cruzar, a pesar de que el semáforo peatonal brilla en color rojo sangre.

¿Podría con las calles ticas?

C. Sobre los accidentes de transito.

1. Los costarricenses somos muy solidarios. Así sea un raspón microscópico, al pasar frente a un accidente, disminuimos la velocidad a 2 kilómetros por hora mientras pasamos en frente. Estirar el cuello al pasar, no es señal de morbo ni de curiosidad, es interés puro en el bienestar de nuestros semejantes.

2. Causa primordial de los accidentes (en declaración). “Me fallaron los frenos.”

3. Los accidentes sólo le ocurren a los demás, y aunque a usted ya le haya ocurrido, el ir hablando por celular, mensajeando por celular, twitteando por celular, buscando el celular, comiendo encima del celular…o usando Waze en el celular para ganar puntos, no le ocasionará ningún accidente. Sólo a los demás. Sólo a los demás.

D.  Consideraciones generales sobre las calles.

1. En Costa Rica, las calles no tienen huecos; los huecos tienen decoraciones parecidas a calles que los rodean.

2. La fauna de la calle costarricense incluye a especies como : El hueco vulgar y corriente, El Cráter, El hueco con filo-parte-neumáticos y arruga aros, El hueco invertido (un hueco reparado que queda transformado en montaña de asfalto que supera el nivel de la calle), El muerto Oficial, El Muerto construido por los vecinos (que al rato se despedaza en varios trozos con filo y varilla), La Alcantarilla faltante ( o crater sin fin), la Alcantarilla Rellena de Ramas y similares… y la siempre bienvenida Zanja nueva en Calle recién reparada. Esta última existe para evitarle a una comunidad el sentir ansiedad por la desaparición de sus huecos; varios días después de haber sido reparada la calle, es común que se le abra una nueva zanja, casi a manera de cicatriz.

3. Las señales de tránsito existen para poder informarle al ciudadano acerca de las leyes que puede quebrantar en ese momento y lugar.

Ese sería el curso básico… para más información, cualquiera puede accesar el sistema, que estará “caído” 3 de cada 5 ocasiones. De otro modo, siempre existen amigables “coyotes” que, por una módica suma, estarán dispuestos a realizar sus trámites o conseguir “documentos paralelos”, que le faculten a usted a creer que, efectivamente, ya puede manejar en Costa Rica.

- Walter Campos