¡A mí sí me importa! (La receta)


Desde hace quizás un par de días ya no le podemos decir chisme, ni agarronazo. El reciente pleito que ya todos conocen, entre Jair Cruz y Jalé Berahimi se acaba de convertir a mi parecer, en una verdadera receta que demuestra de qué tipo de ingredientes estamos hechos los costarricenses.

Chile: El chisme es algo que la gente ama con una pasión casi sexual, es más rápido que el Facebook o Twitter y más gráfico que Youtube. Es el placer culpable que en público muchos niegan por estar a dieta de cosas banales, pero en privado, se acompaña con el pan de cada día, el mismo que se sirve en oficinas, reuniones familiares y similares. Si yo fuera restaurante, podría cobrar una cuenta muy cara por cada ocasión en que creen que, por trabajar en un medio de comunicación, estoy al tanto y dispuesto a convertirme en el alma de la reunión al servir chismes jugosos acerca de todas las personas que conozco. Eso me lleva al segundo ingrediente.

Cebolla: Comparable a la hipocresía. Tiene un olor reconocible pero que ya cambia cuando las cosas están cocinadas, tiene varias capas. Un buen ejemplo es un país entero que dice no ver cierto programa “por malo”, pero extrañamente todo el mundo está enterado de lo que se dijo, con pelos y señales, la noche anterior. Asombroso cómo todos se enteran de todo por que “estaban pasando canales y salió eso y me quedé viendo un segundito por que me llamó la atención que…”

Esta cebolla también se la comen los anunciantes que, conscientes de la verdad, de que muchos sí consumen este ingrediente, apoyan el producto final. Pero ellos (los patrocinadores)son simples mercaderes, la televisión es un negocio y si algo genera muchos clientes en la mesa, ahí estarán ellos, nada tontos, listos a anunciarse. ¿Pueden culparlos cuando hay tanta gente mirando sin parpadear una pantalla durante una hora completa?

Luego viene el caso de quienes agreden diariamente a aquellos con quienes se relacionan, para luego asumir posturas de víctima cuando el fruto de sus acciones se devuelve a morderlos, cuando la cebolla que prepararon de repente le cae mal, muy mal a su digestión personal.

Ácido: Muchos antes ya lo han dicho, el deporte nacional en Costa Rica no es el Fútbol, es el serrucho. Un serrucho ácido que se aplica a todos: quienes destacan, a quienes le caen mal a la gente a pesar de que nunca han tenido una conversación con ellos en su vida, a quienes se vuelven populares por el motivo que fuera. En Costa Rica el serrucho es democrático, no hay nadie exento de verse, de repente, sin suelo en qué pararse por que sus queridos compatriotas decidieron que algo que hace  “les cae mal”.

Lo curioso del caso es que las redes sociales y la tecnología, aún con todas sus excelentes y positivas cualidades, han sido para muchos como cambiar el serrucho por una motosierra con turbo. En esto quiero apuntar que este ingrediente no es exclusivo de esta receta.

Aderezos y especies varias: No creo que los costarricenses carezcamos de controles remotos para quitar un programa que no les guste, o para pasarnos a otra emisora que nos satisfaga más si este fuera el caso. No creo tampoco que no tengamos la libertad de elegir no leer alguna sección de chismes en alguno de los muchos periódicos que tenemos en nuestro país. Tampoco creo que un escándalo más o un escándalo menos remodelará la forma en que se vive y se come en Costa Rica, por que siempre vendrá una entrada más jugosa, un plato fuerte que nos guste más que el anterior… ¿y quién puede olvidarse del postre?

Antiácido: A mí sí me importa lo que pasa en mi país, pero yo no soy el cocinero, el gobierno no es el cocinero, ni los medios, ni quienes se mueven como pez en el agua en las redes sociales.

Esta es una gigantesca receta en la que todos meten mano:quienes nos caen mal, quienes nos caen bien, los que tienen las manos bien sucias y los que se sientan a la mesa con las intenciones limpias.

La única forma de que todo sepa bien, es que cada uno haga control de calidad de los ingredientes que está lanzando, de forma personal, en este sartén gigante.

Por eso, la próxima vez que a usted que me lee, le salga un pelo en la sopa, antes de reclamar fíjese bien, podría ser suyo.

– Walter Campos.

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6 comentarios sobre “¡A mí sí me importa! (La receta)

  1. Tienes toda la razón !! Es más si los 40 mil que votaron en facebook fueron los 40 mil que lo vieron, de fijo no cierran el programa, al contrario, esta respuesta es lo que indica lo “efectivo” que es el programa para !

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