Por favor, díganme que mi hijo está mal herido.


No es común encontrar velas y ramos de rosas en el piso de un gimnasio de escuela, pero en la esquina de la puerta metálica que conduce al de la primaria del pueblo de Kiryat Shmona, es parte habitual del paisaje, al menos desde hace 5 años.

El pueblo es pequeño y lleno de historia, esto último a pesar de que es prácticamente nuevo y alguien que lo haya dejado hace, digamos, unos 6 años para irse a estudiar en el extranjero, volvería para encontrarlo completamente diferente. La razón por la que algún hijo pródigo que vuelve a casa casi no reconocería este lugar, es la misma por la que uno de repente se encuentra un ramo de rosas y un par de velas a la entrada del gimnasio de la escuela; en el año 2006, este pueblo, ubicado al norte de Israel, recibió durante días, furiosos bombardeos capaces de dejarle irreconocible ante cualquiera.

Hacía tan sólo minutos que el guía nos comentaba con orgullo acerca de las casas del barrio que debieron de ser reconstruidas, total o parcialmente. El hombre transformaba cada simple acotación en verdaderas frases cargadas de orgullo y nacionalismo, medallas verbales para el valor de su gente quienes, a pesar del fuego que cae del cielo, se niegan a abandonar sus hogares.

Al llegar a la escuela nos reciben niños alegres y curiosos, que se lucen lanzándonos varios “hola” en español con acento infantil, de ese mismo que

"Hola" en tierras lejanas.

provoca sonrisas instantáneas. Son niños como los de cualquier otra parte del mundo, con una excepción: ellos saben que cuando el momento  llegue, contarán con un lapso de entre 15 y 30 segundos para llegar al refugio antibombas subterráneo del lugar, antes de que el segundo misil haga impacto; segundo, por que los sistemas antibombas no poseen la sofisticación y rapidez suficiente, como para emitir una alerta que permita dar aviso efectivo antes de que al menos la primera de las cargas alcance su objetivo.

Pasos hacia un lugar seguro...

Entonces, estos niños mismos niños que hoy satisfacen su curiosidad haciéndonos preguntas sobre nuestra procedencia, sabrán sin dudarlo, gracias a su entrenamiento, que deberán entrar al edificio y seguir las huellas de tamaño infantil pintadas de rojo en el suelo, hasta bajar por unas gradas que los conducirán al refugio. Es un refugio antiguo, pero aún sirve, afirman nuestros anfitriones. Las pesadas puertas y gruesas paredes, además del sistema de ventilación, procuran una permanencia segura, aunque no muy cómoda, puesto que ésta podría durar varios días, tal y como sucedió en un pasado reciente.

En el refugio, conocemos a Ziom, profesor de educación física de la institución. Al llegar a la puerta de metal que separa el pasillo del gimnasio, lo primero que llama la atención, es un ramo de rosas colocado en una pequeña urna en el suelo, junto a la pared. A su lado una foto enmarcada de su hijo, muerto en combate. La foto del joven soldado es testigo de cómo su padre toma aire y nos cuenta su historia, quizás por enésima vez, pues según nos dijo, siente que al hacerlo su hijo aún vive.

De acuerdo con su relato, Liram cayó dirigiendo una peligrosa misión. Quiso el destino que él y su esposa se hallaran de vacaciones, por lo que no se enteraron de la muerte del joven tan rápido como uno supondría; no sería sino hasta días después cuando, de acuerdo con el estricto protocolo militar, recibieron la visita de algunos soldados en la puerta de su casa.

Acostumbrado a las tradiciones militares, este profesor (quien para entonces ya tenía la mirada perdida en el relato) nos comenta que atinó a decir “lo

Ziom junto al retrato de Liram, su hijo caído en combate.

que cualquier padre en Israel diría en ese momento”.

-“Por favor, díganme que mi hijo está mal herido…díganme que está grave y que tenemos que ir a buscarlo al hospital.” –

Entonces la voz de nuestro traductor se quiebra, lo disimula carraspeando y girando rápidamente hacia la esquina, para que no podamos notar que tiene los ojos cargados de lágrimas, como muchos de nosotros en la habitación. Alguien más continúa en su lugar.

Ziom continúa describiendo a su hijo, siempre en presente; cinco años después no se anima a pronunciar la palabra “era”.  Sobra decir que toda mi solidaridad se centró en el hombre que tenía al frente. El impulso natural es polarizarse e intuir que “los otros”, “los del otro lado de la frontera”, en este caso, “los del Líbano”, son “los malos”, los que hacen sufrir a padres como éste, que aún hablan de lo que su hijo “es” y no de lo que “era”.  Pero la vida me entregó hace 5 años un amargo recuerdo que hoy me vino a comprobar cómo, en esta guerra o en cualquiera, ambos lados pierden.

La otra cara de la moneda también se gestó, como decía, en el año 2006; como represalia ante estos mismos bombardeos que les conté al principio, Israel respondió con fuerza sobre el Líbano.

Aquí quiero hacer un paréntesis para decir que llevo un mes en el Oriente Próximo, asistiendo a charlas y entrevistas diarias que si algo me han enseñado, es que hay muchísimos actores en un conflicto, tanto así, que ya no puedo concebir una guerra como un choque de unos contra otros, sino como una complicada combinación de varios grupos. Declarar un culpable, un “malo de la película”, sería algo irresponsable…además de extenso.

Grupo de soldados "padrinos" de la escuela local.

En ese entonces me encontraba trabajando en París como parte de un grupo encargado de colaborar con los Clubes UNESCO. Ahí conocí a Mustafa, un medico cristiano libanés excepcional y una de las personas más nobles que he tenido el honor de tratar. Nuestros últimos días de trabajo fueron bastante tensos, por la noticia de las hostilidades entre Israel y su país. Nos tocó despedirnos en la estación del tren y algo hubo en esa escena de él listo para partir, con su cabello gris y maletín negro, que me dejó un mal presentimiento. Horas más tarde recibimos la noticia de que el Líbano había resultado gravemente golpeado por los bombardeos y de que Mustafá, en su labor primaria como médico, había acudido rápidamente a la zona.

Los siguientes días intentámos saber de él, pero no tuvimos éxito. Un par de meses más tarde, logré comunicarme con un amigo en común, quien me contó en pocas palabras, que nadie había logrado contactarle ni por correo, ni por teléfono, pero sí habían logrado verlo.

“Lo último que supimos de él, fue que lo vieron por televisión, llevando medicinas a un pueblo afectado por los bombardeos.” – me dijo con la voz entrecortada.

***

Pasaron 6 años para que yo pudiera entender las diferentes fuerzas que en ese momento peleaban por el poder dentro del mismo Líbano, eso sería tema para muchos otros posts. Ahora, finalmente me encuentro hablando con quienes sufrieron de primera mano la angustia de una guerra que, como se dice por acá, entre más se analiza, menos se comprende.

Ziom seguirá contando la historia de su hijo a quien quiera escucharlo. Como nos dijo, siente que Liram sigue vivo de esa manera. Nosotros no supimos más de nuestro amigo.

El bombardeo terminó hace 6 años, las tensiones seguirán allí en la frontera un buen tiempo más.

Unos días después de finalizado el bombardeo, los habitantes de Kiryat Shmona decidieron enviar de nuevo a sus hijos a la escuela; como ellos dicen, luchar contra el terrorismo es no dejar que éste robe a una población de su estilo de vida. Por ahora, seguimos aquí en este mundo, todos nosotros, sin importar nuestro país, con el deber de no juzgar, de informarnos, de saber ver más allá. Lo que sea necesario con tal que nunca debamos presenciar cómo un padre pide que, por favor, le digan que su hijo está mal herido.

-Walter Campos

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33 comentarios sobre “Por favor, díganme que mi hijo está mal herido.

  1. Hola Walter…

    Me dejaste con un nudo en la gargante 😦 , una noticia de esas debe de ser terrible y vivir con la ausencia del ser querido ni que se diga, yo no entiendo mucho estos conflictos, pero que diferente te lo presentan en las noticias, casi nunca an presentado ese lado humano que sufre tras ese gran conflicto. Dios les de mucha fortaleza a ambos pueblos.

    Que Dios te cuide y que disfrutes mucho.
    Saludos.

  2. Casi lloro, con los ojos aguados estoy. Que triste que esto pase y siga pasando…y como diste a entender en el post de las manzanas, es triste que siempre encontremos algo que nos diferencie y eso sea motivo de separación en vez de ser motivo de enriquecimiento…

    Saludos!

    1. Si, pero hay unión en la adversidad. también conocí a personeros de una asociación de padres de caídos; ésta trabaja con padres palestinos e israelíes. impresionante, escribiré sobre ella luego también. Muchas gracias! un abrazo!
      -W

  3. En una de las peliculas del señor de los anillos, creo que en la segunda, el rey dijo una frase que nunca olvidare…”no es natural que un padre entierre a su hijo”…y eso es lo mas cierto…los padres verán crecer a sus hijos, hacer sus vidas y los hijos enterraran a sus papas, espigueando un orden natural….pero en lugares como donde estas, el orden natural no aplica..duele mucho ver como es la ida allá, y como desde niños todos aprenden a que en cualquier momento pueden morir…desde mi perspectiva. Eso no es justo…por eso, con todo y todo, agradezco a quien haya decidido (destino, Dios, etc) ponerme de este lado del mundo…del lado occidental, porque igual se verán injusticias, pobreza y otros males que aquejan a cualquier sociedad, pero prefiero este lado al lado Oriental, quizá porque no logro entender sus causas y menos las consecuencias de las mismas.

    1. Saludos!! En realidad, lo mejor es conocer ambos lados antes de formarse una opinión. A mí el hacerlo me ha desbaratado estereotipos y paradigmas como no te imaginás. Que estés muy bien!
      -W

  4. Increíble… A veces existen personas que no valoran la vida… y historias de este tipo, es donde uno realmente entiende que la vida es un regalo importante que nos da nuestro creador y que por lo tanto hay que saber valorar, tanto la vida, como las personas que nos rodean….

    Gracias Walter!

  5. Tuve la oportunidad de estar por el norte de Israel y apreciar los resultados de estas confrontaciones. De algo estoy completamente seguro, la naturaleza humana es la única explicación que puedo encontrar….Gracias Walter, muy bien plasmado tu pensamiento y como siempre, es un gusto leerte. Un abrazo, Eduardo

  6. uyyyyy que post mas rudo…. :S de verdad que nos pone a pensar y a valorar muchisimas cosas que tenemos a la vista y muchas veces dejamos pasar….

    Espero que todo marche bien x alla… un abrazo

  7. Saludos W!!! Impresionante tu relato sobre ese pueblo en Oriente Próximo. Pienso que éste viaje te ha servido para ponerte en contacto directo con una parte de la realidad, con la que no te habías encontrado. Allá estás mirando cara a cara al dolor humano, causado por las secuelas de la guerra. Dolor del hombre, causado por el hombre. Cada ciudad, cada pueblo, cada calle de esa zona, debe tener cicatrices que en ahora podés palpar. A estas alturas, tus conceptos, de paz, tranquilidad, libertad y algunos otros que rondan por tu mente, deben tener un significado diferente al que antes tenías. Es una experiencia dura, pero muy enriquecedora.

    Si muchos de nosotros tuvieramos tu oportunidad, valoraríamos más, este pedacito de tierra donde vivimos.

    Saludos y bendiciones!!!

    Moisés.

    1. EL dolor aquí se siente, pero da paso inmediato al trabajo, a la esperanza. No te podría decir que es un pueblo que cojea, incapacitado por la tristeza. Al contrario, son naciones pujantes y vibrantes. De verdad un ejemplo para quienes nos quejamos demasiado de lo que tenemos.
      -W

  8. Me hiciste llorar con este post, pero me sirvió porque me hiciste reflexionar muchas cosas. Es triste pensar que esta es la realidad de miles de personas en el mundo, pero también es de admirar que un pueblo no se deje vencer por la tristeza y el dolor que representa perder a un ser querido. Es impresionante el valor de este padre para contar su historia, un ejemplo definitivamente para los que a veces nos quejamos de cosa banales. Muchas gracias por compartir esto.

    Muchas bendiciones, un abrazo!!

  9. Es eso lo que somos los seres humanos, esa esencia e instinto de agresion en busqueda de defensa o simplemente paz y tranquilidad. Pero son precisamente, en esas guerras donde la suma de hombres caidos son insuperables y los duelos sin resolver por anos, marcan la actualidad de perdidas y sin sabores en los padres, hijos, familias en general. Si pudieramos luchar mas por nuestra propia aceptacion tendriamos mayor tolerancia, pero el cambio viene de adentro hacia afuera…
    Disfruta esa experiencia unica en Israel!!!!!
    Saludos

  10. Wow simplemente increible que duró leerlo ahora mucho mas vivirlo … me encanta en la forma en que escribes en verdad llega al alma impresionante como nos puedes transportar hasta la historia que nos cuentas TE FELICITO…

  11. Es realmente admirable la actitud de estas personas, a pesar de sus conmovedoras historias de vida, esa foto en la aparecen esos jovenes riendo me hacer darme cuenta que siempre hay sonreir a pesar de las situaciones que la vida presente, ellos no saben si en cualquier momento pueden morir y aún así sonrien…
    No me imagino el dolor de ese padre al revivir ese momento de su vida, y aún así se levantó ahí está..
    Esto es una enseñanza nueva como muchas que me ha dejado tu blog, el que la vida puede ser muy dura pero si unos chicos en Israel logran sonreir apesar de todo, TODOS debemos seguir adelante…
    Mil gracias de verdad por compartir esta experiencia, que te siga acompañando……

    1. Gracias Vivi!! UN placer poder compartir estos momentos. Nunca deja de hacerme sentir muy agradecido el que la gente lea el blog. Gracias por visitarlo y recomendarlo, un abrazo.
      -W

  12. no se realmente que comentar….. he de decir solamente qu somos dichosos por vivir en esta tierra,,, y nunca debemos desaprovechar la oportunidad de orar a nuestro Dios para que pronto esas gente se puedan entender,,,, bless

  13. Precioso y valioso, nos hace recapacitar en como debemos luchar por que nuestro pais siga siendo pacifico y demacrático. Gracias Walter!

  14. No puedo evitar expresarte mi admiración por la forma en la que desarrollas tu profesión, una gran responsabilidad, cargada con dirección y una sensibilidad indiscutible por lo que se mueve a nuestro alrededor, consciente de que existen necesidades que no se satisfacen y que no todos ven, ni entienden.

    Excelente trabajo!

    -Andrey

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