Lecciones que aprendí de Rambo


rambo3Sin consultar a san Google, Wikipedia o a ese amigo extrañamente adicto a las películas sangrientas que todos tenemos, responda la siguiente pregunta: ¿A cuantas personas mató Rambo en su primera película?

***

Si cuando la película salió, usted no era ni siquiera un mal pensamiento en la mente de sus papás, o si nunca la ha visto, por lo menos confío en que sepa algo acerca de una de las franquicias del cine más exitosas en taquilla. De cualquier forma, le resumo el argumento de todas las películas de Rambo (exceptuando la primera)

“X situación ocurre en alguna parte del mundo. Llaman a Rambo por que, básicamente, es el equivalente a una máquina ‘Asesinomatic De Luxe’ . Rambo llega. Ocasiona una matazón frenética. Vemos explosiones gigantes en cámara lenta capaces de poner a prueba las bajas frecuencias de cualquier sistema de sonido. Sigue la matazón frenética. El malo se frustra. Continúa la matazón frenética. Rambo mata al malo. Fin.”

Y así, básicamente, se forraron los bolsillos en plata y uno de los personajes más reconocidos del cine nació.  Ah0ra, no van a encontrar esto en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero “Rambo”, también pasó a designar  a todo aquél individuo que, básicamente, juega de que el manual internacional de resolución de conflictos, es un libro enorme con una sola frase que dice: “Solución: Volar bala. El que quede de pie, gana.”

Por todo lo anterior, más de uno o una, puede sorprenderse de la respuesta a la pregunta que hice al principio. El número de muertos a manos de Rambo en su primera película es:

number-one

Exactamente, una sola persona.  Y no muere baleada, ni desmembrada, acuchillada, asfixiada, destripada ni por sobreexposición a videos como algún Harlem Shake o el Gangnam Style, no. La persona (un policía), muere por que Rambo le vuela una pedrada a                                                                                                                                                                                un helicóptero; el piloto se asusta y menea el aparato, haciendo que el oficial pierda el equilibrio y caiga.

Pero la cosa va más allá, la primera película de Rambo, (que ni siquiera se llamaba Rambo, sino “First Blood”), no es tanto una película de balacera, sino un thriller psicológico con tintes dramáticos, que tocaba el tema de las angustias (síndrome de stress post-traumático) que viven los veteranos de guerra, quienes vuelven a una sociedad que, ni los quiere de vuelta, ni los comprende. Definitivamente no es la Lista de Schindler, pero al menos, en esta primera parte, sí se usaron más neuronas al escribir, que litros de sangre falsa.

Cerca del final, Rambo se acurruca como un chiquillo y, desde el suelo, comienza a llorar mientras le toma la mano al coronel que lo entrenó. En el final original, Rambo toma inmediatamente la pistola de su mentor y se suicida; una víctima más de la matazón para la cual era tan bueno. Los productores, entre estos Stallone, creyeron que el final era algo deprimente, sobretodo por que la gente pudo haberse encariñado con el veterano de guerra; deciden dejarlo vivir para que pueda ir por ahí estelarizando películas que nada tenían que ver con su mensaje inicial.

En la primera película... Rambo sólo quería comer.
En la primera película… Rambo sólo quería comer.

Créanlo o no, no son pocas las gráficas de cinéfilos dedicados a contar cuantas personas mata Rambo en sus siguientes películas; con camisa, sin camisa o como sea. Ya para la última parte, que se estrenó en 2008, habrían sido necesarios 236 funerales.

El otro día, terminaba de ver la primera parte, preguntándome qué cuernos les habría pasado para deformar tanto a un personaje que (repito), sin ser un drama shakespeariano, tenía cierto mensaje sobre las consecuencias de la guerra. El villano de la historia, parecería ser el dinero, culpable de que muchas buenas ideas no se queden queditas, donde deberían, sino que tengan que ser estiradas para cumplir, a la fuerza, con la majadera regla no escrita, de que todo ahora tiene que venir en trilogía. (y luego con precuelas o películas para cada personaje).

Si, se han tomado el tiempo de contar los muertos...
Si, se han tomado el tiempo de contar los muertos…

Pues si, algo aprendí del caso Rambo. Vivimos en un mundo en donde, muchas veces, el entretener o hacer dinero, tienen más fuerza que un mensaje con sentido. No descubro el agua tibia, pero sí confirmo mi inquietud sobre conocer el origen de muchas de las cosas que creemos conocer. Y  para ser más jalado del pelo,¿ me atreveré a meter en el mismo saco, cosas como la religión, los partidos políticos y los movimientos sociales?

Pues en esto de andarle sacando lecciones a la vida, a veces me topo con que casos bien triviales, como el de este post, tienen su contraparte en ejemplos de cosas más “serias” y “analizables”.

¿Será posible que una religión que predica el amor a los semejantes, sea, con los siglos, responsable de miles de muertes horribles y sin sentido?¿Podría ser que, un país que se precia de ser ecológico, venda sus tierras, recursos y especies, por una miseria? ¿será, tal vez, una exageración, decir que , movimientos sociales que predicaban la igualdad de todas las clases , hayan terminado pariendo pueblos empobrecidos, mientras sus gobernantes vivían rodeados de lujos, frecuentemente en los mismos palacios de los dictadores que alguna vez ayudaron a derrocar?

varios rambosLos guiones de la vida son extraños, les pasa lo mismo que a simples películas que decidieron, un día, convertirse en aquello que antes criticaron.

Les dejo la inquietud de revisar cómo comenzaron muchas de las cosas que ahora creemos conocer. Es curioso como podemos descubrir que, a muchas de ellas, les pasa lo mismo que lo que sucedió con un personaje ficticio, el cual solía crear conciencia sobre los estragos de la guerra, sólo para convertirse en embajador de la voladera de plomo sin sentido.

El poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana dijo, que “El pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla”.¿Quién diría que ver a ese exguerrillero volando bala me iba a poner a pensar en esto? Pero sí, en esto y en todas aquellas cosas que se desvían de su curso por los motivos que sean.

Por cierto, un dato más para los cinéfilos y público en general. Total de escenas sexuales en todas las 4 películas de Rambo: Cero.

-Walter Campos

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6 comentarios sobre “Lecciones que aprendí de Rambo

  1. No hay que ir muy lejos ni ser muy creativo. No vino Cristo a mostrar su misericordia y gracia y hasta comió con prostitutas y cobradores de impuestos (lo más bajo en la escala social). Más de veinte siglos después, uno de los que se dicen ser sus seguidores a ultranza maltrata y denigra a un sector de la sociedad (que tal parece es lo más bajo de la escala social actual), trayendo a colación aquello de “plumero”…..¿?

  2. “La primera fue por El, la segunda por su país, esta vez es por su amigo…”, así recuerdo más o menos parte de la publicidad para Rambo III…. Muy interesante las enseñanzas de Rambo..una prueba de que de todo le podemos sacar una reflexión …. Excelente el blog…acabas de ganar otro fan…. Saludos desde Honduras

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