Tuvo una herida en ambos costados y miles de fagocitos en éxodo la desinflaron en una hemorragia de gente y autos. Para cuando salí, el aire estaba fresco y liviano.
La noche, entraba tímida por una hendija del cielo color índigo, recién desangrado de un atardecer radioactivo y no encontró más citadinos que la recibieran; su desfile de palmas victoriosas, fue el mismo de las ramas secas de los árboles desnudos de estos tiempos.
La luz artificial, flotó ininterrumpida en un aire sin plomo, nubes gris, ni sonidos de cansados transeúntes volviendo a casa. Las calles, ríos de caucho líquido derramado sin tregua, brillaban negras y sin manchas de tránsito pesado e inconsciente.
Y las almas de quienes quedamos atrás, respiraron aliviadas, protegidas en un paréntesis de irrealidad bendita, proclives a soñar con la primera garúa que nos enfriara la piel. Labios fríos fueron pues, la mejor compañía de los cuellos huérfanos de amor, las camas se enfrentaron a ventanas abiertas y cortinas corridas, pues la luna debía poder ver.
No se hizo el amor aquella noche. Se anheló. Anexando cuerpos a espíritus vacíos, que nada tenían que ver el uno con el otro. Se pudo llorar quizás, sobre sábanas lisas de un frío forense, pero no.
Y anocheció y amaneció este día primero.
– Walter Campos
Algo apocalíptico el relato, pocas esperanzas, un sentimiento respetable que esperaba fuera mas optimista en la mañana. Pero sabes que es lo que mas me asusta? la ausencia total de mejoría creo que solo queda el desconsuelo. En fin prefiero soñar cosas buenas : )
Pues si, es como un limbo eso.
Saludos.
Walter
😀 siempre es inspirador leer,,, este me deja un mensaje de que aun exite algo mas!! 😀
Saludos Hanny, mil gracias por leerlo, en serio.
Walter
Suena como un buen comienzo para un libro….me gustó….y también me recordó cómo lucían las calles de San José durante la semana Santa….gracias por escribir!!
Y así quedan todas esas cosas que se anhelan y que no pasan… Expectativa enorme! Quedé con un hueco en el estómago… Chivísima! ❤