¡Felicidades! Usted es una Zoila.


Hacerlo todo...
Hacerlo todo…

“No puedo pescar” – dijo mi amigo, con la mirada llena de rabia dirigida hacia él mismo.

Los demás nos volvimos a ver extrañados. Después de todo, él llevaba la mejor caña de todas, así que no comprendimos de qué se trataba aquél arrebato. Éramos 4 chiquillos de colegio, habíamos topado con la suerte de que el padre de este amigo, le permitiera invitarnos a acompañarlo un fin de semana a la finca en la que él realizaba su trabajo.

Sobra decir que ninguno pescaba, pero como la finca quedaba cerca de un río, agitamos esa caja de sorpresas de donde salen las ideas de la adolescencia y listo, fin de semana de machos a la vista, seríamos pescadores. (La verdad, quién sabe en qué película vimos a un grupo de amigos adultos, cervezas y cañas en mano, teniendo el fin de semana que queríamos. Listo)

La colección de cañas de pescar que reunimos para el viaje, era como algo salido de una de esas compra y ventas en donde todo tiene pinta de 30 años de desuso. La mía, por lo menos, salió de un fin de semana que mi papá tuvo con mi tío…si, hacía como 30 años. (En el que tampoco pescaron ni un “cuchisapo” por cierto). Las demás, tampoco tenían mucha pinta de haber salido, digamos, en las manos de algún orgulloso pescador y su presa de varios kilos de peso, registrados en una de esas fotos que cuelgan como trofeos en las casas de quienes sí pescan.

Pero la caña de nuestro amigo, el hijo del dueño de la finca, eso sí era una caña: blanca, de grafito, de una de esas marcas patrocinadas por pescadores gringos de mandíbula cuadrada, sonrisa de serie televisiva de los años 70 y nombres como John o Jack; firmada por el susodicho y usada en campeonatos y todo. Uno de esos pequeños recordatorios de las diferencias en el grosor de algunas billeteras.

Por eso nos extrañó que se rindiera tan pronto. La razón nos dejó aún más sorprendidos: no había traído los señuelos adecuados para pescar en río. Con rabia nos explicó lo mismo que a él le había dicho algún adulto; algo que ver con el arrastre, flotabilidad y bla, bla, bla de los señuelos. La derrota en su cara era absoluta.

Media hora más tarde, los únicos animales que acudieron a picar gustosos habían sido los mosquitos de río. Esos bichos sí que tienen habilidad para volar a centímetros de los ojos de uno, para luego picarlo en lugares increíblemente incómodos, como las puntas de las orejas, el costado del talón, o entre el cuarto dedo del pie y el meñique, por ejemplo.

Pescar, no era nuestro fuerte.
Pescar, no era nuestro fuerte.

En eso, las risas de unos niños, interrumpieron nuestra catarata de maldiciones en contra de las madres de todos los mosquitos que han vivido, desde que algunos se colaron en el arca de Noé. Eran chiquillos de casas vecinas, descalzos, descamisados y despreocupados. Llegaron a nuestra porción de río, vieron la caña blanca firmada de nuestro amigo y sacaron las suyas: pedazos de palos de escoba del tamaño de un vaso de cocina, alrededor de los cuales, estaban arrollados hilos de pesca. Al extremo de los hilos, había ganchos comunes y silvestres; nada de plumas, peces plásticos ni los otros señuelos “adecuados” para río.  Con una sonrisa que era una mezcla de alegría infantil e incredulidad por ver cómo 4 personas con cañas no pueden pescar, uno de los chiquillos hurgó en los bolsillos de su pantalón; sacó un trocito de jabón azul, de ese que usan las señoras para lavar a mano, lo untó en uno de sus ganchos, desenredó el hilo de nylon al que estaba atado, lo lanzó al río.. y comenzó a pescar. Cuando digo que comenzó a pescar, me refiero a que el mocoso, ante nuestras propias narices, sacó uno, dos, tres y hasta 4 pescados en menos de 10 minutos.

Sin perder la sonrisa, el chiquillo nos volvió a ver.

–       “Les gusta esto”. – dijo, luego se fue con su racimo de trofeos de pesca comestibles.

Tardamos un rato, pero poco a poco logramos reírnos, mandar las cañas al carajo y dedicarnos a bañarnos en el río y pasarla bien.

Años más tarde, me he encontrado con muchas situaciones que me hacen recordar aquella tarde en el río. Sobre todo al trabajar en empresas de buen tamaño, uno se da cuenta de la relación inversa que hay a veces, entre la creatividad y la abundancia de recursos.

Nunca me han dejado de asombrar las comparaciones; entre el cineasta principiante que ilumina su escena con lámparas modificadas, y los grandes directores que atiborran una historia de mierda con efectos carísimos para vender tiquetes; entre el estudiante que lo tiene todo y no hace su tarea por que se fue la Internet y el que camina medio día en el barro, para llegar a un colegio de un solo maestro… y ayudarle primero a sacar el agua del aula.

Una frase, cuyo autor no recuerdo, dice: La persona que dice que algo no puede ser logrado, nunca debería interrumpir a la persona que lo está haciendo.

Creo que todos nos hemos quejado, en algún momento, de la falta de recursos, tiempo, espacio, reconocimiento; es válido, es comprensible. ¿Recuerdan aquél chiste sobre ser la Zoila? (Zoila –que lava, Zoila –que aplancha, Zoila – que no tiene quien le ayude).  Tal vez sea algo bueno, al menos por un tiempo, tal vez sea una especie de caldo de cultivo, esto de estar averiguando cómo lograr las cosas con lo que se tiene a mano, en el que nuestra creatividad y fortaleza nos permitan, luego, ver a alguien que no puede superar lo que ya para nosotros es costumbre y, poder  así, darnos cuenta del camino recorrido.

Con una rápida mirada a las historias de éxito, de esas que erizan los pelos, nos daremos cuenta de que siempre hubo algún pedazo de jabón que superó a las cañas de grafito, una iluminación casera que adornó el guión que sorprendió a las audiencias, o un aula a medio derrumbar que albergó a un genio.

multitasking-21

Cuando las cosas vayan mal, cuando se logren con las uñas y los dientes. Se vale quejarse, se vale sentirse incómodo, cansado, o poco apreciado; pero talvez, sea buena idea detenerse un momento, pensar en lo que se puede lograr con todo este entrenamiento y decir: “Felicidades, ¡Soy una Zoila!”

-Walter Campos

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28 comentarios sobre “¡Felicidades! Usted es una Zoila.

  1. Una persona que todo lo ha conseguido fácil se diferencia en mucho de una que ha luchado por lo que tiene. ¿Por qué? Aquella persona que sin darse cuenta tiene lo que desea porque existe un alguien o un algo que le facilita todo es una persona que a la deriva es inservible. No sabe qué ni cómo hacer para salir de donde está. Por otro lado, esa persona que ha sudado, llorado, caido y levantado cien veces, esa persona conoce qué y cómo burlar las siguientes barreras. Sabe por EXPERIENCIA dónde está el hueco y como evitarlo de la mejor manera. Claramente tuvo que haber caido en muchos hoyos. Pero, lo hermoso y más gratificante es que ha salido de ellos o todavía intenta salir, sin darse por vencido, sin desfallecer.

    Gracias Walter por una más de tus brillantes entradas.

    David Durán

  2. Estoy leyendo esta publicación desde Macchu Pichu y puedo darme cuenta el imperio que construyeron los incas sin computadoras, sin teléfonos, sin Facebook, …..,solo con esfuerzo, creatividad y disciplina. será que es cierto que no hay que poner todo en manos de nuestros niños sin que les cueste algo….será que los beneficios de ser Zoila están por ser descubiertos?

  3. Muy cierto todo aquello que nos cuesta, sabe mejor y esto se aplica a todo en esta vida, desde niños lo experimentamos, cuando obtenemos algo que no requirió ningún esfuerzo simplemente no lo valoramos, no lo apreciamos, todas las cosas buenas en esta vida tienen un precio, sacrificio, paciencia, trabajo, esfuerzo, solamente aquellas cosas que valen la pena van a requerir algo a cambio de nosotros, gracias por el relato, inspirador. Buenas noches!!!!

  4. Jaja Yo a veces soy Zoila pero la verdad que es parte del diario vivir correr en todo lo q debemos hacer pero tampoco dejar de lado un descanso de vez en cuándo! Excelente como siempre! 🙂

  5. De nuevo por acá, después de un tiempillo perdida!!! jejeje – me encanto el tema de post, definitivamente, lo que más cuenta es lo que mas se valora y de verdad que a veces nos valemos de pretextos , cuando no se logra lo que se quiere..!!
    Así que a luchar por lo que se quiere, dejar de lado los pretextos , a caerse pero levantarse y seguir luchando, eso nos hace mejores.. Y como dices debes cuando permitir llamarnos Zoila.. 😀
    Como siempre, me encanto!! excelente tu Blog!! 🙂

  6. di….lloré y todo. soy una Zoila papá! y pues si, con uñas y dientes aquí voy ♥♥♥
    todo bonito y motivante!! me vino bien leerle Mr. campos :*

  7. De verdad rasgos de un escritor de exelencia muchas felicidades es una historia perfecta que deja muchas cosas en las que todas las personas debemos pensar… Gracias por regalarme a mi y a todas las personas que tengan la oportunidad de leer esta historia un momento magico lleno de aprendisaje!!! :*

    -Kembly

  8. Mi reconocimiento por un espléndido relato escrito con un estético sentido de reflexión.Luego de la lectura y ante la dirección que tomaron los ” comentarios”, de manera respetuosa , pero de forma inmediata, me ubiqué en la ” acera de enfrente” embestida de mi propio compromiso personal, social y profesional , y es que ante la premisa de que lo que cuesta sabe mejor…cruelmente se está pensando en que LA AUSENCIA DE LOGROS ES EL RESULTADO DE LA AUSENCIA DE ESFUERZOS, y así, basados en esta dura percepción, se está invisibilizando el esfuerzo,la tenacidad, sacrificio, constancia, y la fortaleza de un ser humano que apostó por ganar su propia dignidad y respeto por sí mismo al nunca abandonar su lucha. Se invisibiliza también a esa familia que le acompaña en ese reto que no van a ganar…sin embargo dan la lucha!
    Mi admiración y respeto por todos los niños, jóvenes y adultos con parálisis cerebral y sus familias, quienes también son protagonistas de historias de ” esas que erizan los pelos…”
    Saludos,

  9. Muchas veces nos quedamos en la zona de confort y de ahí nadie nos mueve hasta que por alguna situación difícil tenemos que ponernos en marcha … Lo que tenemos es lo que necesitamos para iniciar… Dejando los temores a un lado, las críticas y a esos serrucha pisos atrás!!!
    Nadie puede hacernos avanzar Sino lo hacemos nosotros mismos!!!

  10. Usted lo subraya muy bien don Walter… Y, es que hoy, a los ticos, nos falta mucho de eso que últimamente en el mundo se utiliza mucho: “Emprendimiento”… Esa capacidad personal para hacer un esfuerzo adicional por alcanzar metas y objetivos y dejar de conmiserarse tanto.
    Quisiera contar con su permiso para poder utilizar esta creación literaria tan maravillosa en una próxima reunión de mi trabajo… Saludos! – José Mario.

    1. Hola Jose Mario! Me disculpo por responder tan tarde, el trabajo me ha tenido lejos del blog un poco más de lo que acostumbra. Muchas gracias! Me cuenta cómo le fue con su reunión!! Saludos!
      -Walter

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